Parejas de mujeres: así nos discrimina el Registro Civil

Por Àgatha Estera

Pareja de mujeres inscripción Registro Civil

Con lo que cuesta conseguir el embarazo, a nosotras no nos para ni el Registro Civil.

Sí, es cierto que como pareja de mujeres la ley nos discrimina a la hora de inscribir a nuestros hijos en el Registro Civil. Y lo hacen en uno de los momentos más delicados por los que puede pasar una persona: ser madre o padre. Te recuerdo que a las parejas de hombres que acuden a la gestación subrogada, también los discriminan.

En el peor momento, con pocas horas de sueño, con la emoción de formar nuestra familia, nos tratan como «si nos hicieran un favor». Y dado que está en juego la seguridad de nuestro hijo/a, tragamos con lo que llega y buscamos la manera más rápida y sencilla para constar ambas mujeres como sus madres.

El caso de María José Torres y Brenda Kelleher  ha abierto una brecha de esperanza. Tras presentar un recurso ante la Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Justicia por tener que probar el método de concepción utilizado para concebir a su tercer hijo, Lennon, el juez les ha dado la razón y podrán inscribirlo como hijo de sus dos madres.

La redacción de  la resolución de la Dirección General de Registros y Notarios  reconoce que «cabe colegir que la intención del legislador ha sido facilitar la determinación de la filiación de los hijos nacidos en el marco de un matrimonio formado por mujeres, independientemente de que hayan recurrido o no a técnicas de reproducción asistida». Es un paso más hacia la igualdad, pero ¿tendremos que apelar las parejas de mujeres a esta resolución y pelearnos con el funcionario de turno en un momento tan delicado? Definitivamente no, se debe reformar de nuevo la Ley del Registro Civil para incluir las nuevas realidades familiares.

La cuestión de fondo sigue intacta:

  1. ¿Por qué nos tenemos que casar para formar una familia?
  2. ¿Por qué hemos de demostrar el «origen» de nuestros bebés?
  3. ¿Por qué no se nos aplica la presunción de maternidad, como a cualquier otra pareja heterosexual?

Así nos discrimina a una parejas de mujeres en inscripción Registro Civil

1ª.- Las parejas de mujeres deben estar casadas para figurar como madres de sus hijos en la inscripción del nacimiento de estos. La Ley del Registro Civil (en su artículo 44.5) exige, en el caso de dos mujeres -siendo una de ellas la madre biológica-, que han de estar casadas si quieren figurar ambas como madres. Este requisito no existe cuando quienes realizan dicha inscripción son un hombre y una mujer, pudiendo inscribir a su recién nacido como hijo de ambos aunque no estén casados.

2ª.- Se nos pide que demostremos que no hay padre.  Para determinar la filiación, se nos exige que presentemos el certificado de la clínica de reproducción asistida que refleja que la fecundación se ha hecho por donante anónimo. El razonamiento de esta exigencia es «destruir la presunción de paternidad2. Así pues, no basta que las mujeres expresemos nuestra voluntad manifiesta en el momento de la inscripción sino que debemos aportar el certificado. A una mujer sola que desee inscribir a su hijo sin asignar la paternidad a ningún varón no se le pide prueba alguna para «destruir esa presunción de paternidad», basta (como es lógico) con su voluntad manifiesta en el momento de la inscripción para que nadie figure como padre. En el caso de una pareja de mujeres, “nuestra palabra” no entra en la ecuación cuando decimos que ambas somos las «progenitoras», sin necesidad de un «padre».

3ª. El certificado de la clínica no se solicita a las parejas heterosexuales casadas que han acudido a este tipo de técnicas cuando van a inscribir a sus recién nacidos. La Ley del Registro Civil ni  la Ley de Técnicas de Reproducción Asistida recogen que las parejas tengan  que presentar documento alguno a la hora de realizar la inscripción del nacimiento. Entonces, ¿por qué se nos pide a las parejas de mujeres? La resolución de la Dirección General de Registros y Notarios en el caso de Ma José y Brenda debería implicar la supresión inmediata de la petición del certificado.

4ª. Se presupone que una madre biológica no puede formar una familia con otra mujer. Es el artículo 8 de la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida el que señala la necesidad de presentar ese documento probatorio cuando se suscite controversia al hacer constar la filiación paterna. Es una interpretación y no una norma, que dos mujeres que quieren inscribir a un bebé sin asignar la paternidad a un varón plantean una situación controvertida y esta es la que lleva a que se les pida ese documento. Esa supuesta controversia es la que lleva a los encargados de los registros civiles a exigir a una pareja de mujeres que prueben que no hay un padre aportando el certificado de donante anónimo. Se las obliga de esta forma a hacer público cómo ha sido concebido ese bebé, algo que no se exige a las parejas de hombre y mujer, porque se entiende que pertenece a  la esfera privada de la pareja. No hablemos luego de las pruebas de paternidad… El cómo hemos querido buscar seguridad jurídica respecto a posibles reclamaciones de paternidad es algo por lo que no tendríamos que dar explicaciones en el Registro Civil, sin existir reclamación alguna. Otro tema sería si el donante de semen no fuese anónimo y quisiese ejercer su derecho de paternidad.

5ª. Las parejas de mujeres no podemos realizar la inscripción telemática del nacimiento de nuestro bebé en ningún caso, estemos casadas o no. Como consecuencia de todo  lo anterior, las parejas de mujeres quedamos excluidas del procedimiento de ventanilla única habilitado en los centros sanitarios al que tendríamos derecho si nuestra unión fuera heterosexual. En el caso de estar casadas no accedemos porque se da por hecho que nuestra solicitud de inscripción del nacimiento genera una controversia y tienen que destruir la llamada «presunción de paternidad» aportando el certificado de la clínica (algo que no se pide ni a las madres solteras ni a las hetero también ‘fecundadas’ artificialmente). En el caso de no estar casads, quedamos fuera automáticamente de toda posibilidad de inscribir al bebé.

6ª. Si las dos mujeres adoptamos a un menor no se nos exigiría estar casadas ni probar la no paternidad para inscribirlo. Paradójicamente, si una pareja de mujeres deseamos formar una familia por la vía de la adopción no se nos va a exigir que estemos casadas a la hora de iniciar el proceso ni para inscribir la filiación. Esta situación de plena igualdad es así desde el año 2015 con la aprobación de la Ley de la Infancia y la Adolescencia, de modo que se rige igual criterio para parejas de hombres, mujeres, hetero, homoparentales, casadas o de hecho. Curioso que la  Ley de Registro Civil no se haya adaptado a la realidad social, el concepto tradicional y biologicista de familia pesa demasiado.

No es fácil en este caso protestar y abrir una via judicial para reclamar nuestro derecho constitucional a la igualdad. Es un momento demasiado delicado. Pero si te encuentras en una situación similar, recuerda que no se trata del derecho a tener una familia sino del derecho que tienes como familia a inscribir a tu recién nacido al margen de los criterios biologicistas que rigen el Registro Civil. Asesórate, acúde a las entidades LGTB de tu zona: FLG, FELGTB, Galehi o Galesh.

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