Medicación para el método ROPA

medicación para el método ROPA

El método ROPA es una de las opciones que las parejas de mujeres tenemos para compartir la maternidad. Se trata simplemente de una fecundación in vitro, donde una de las mujeres aporta el óvulo y la otra el útero. Ambas mujeres debéis preparar vuestro cuerpo para cada función. Por ello, el protocolo a seguir de la medicación para el método ROPA es muy importante.

Para aumentar las probabilidades de embarazo tras un ciclo de FIV, debemos contar con un número adecuado de embriones de buena calidad para ser transferidos.Los embriones deben superar distintas etapas a lo largo de su desarrollo. Muchos de ellos se quedan por el camino, por lo que el número de embriones con los que se cuenta al final del tratamiento para su transferencia al interior del útero de la madre gestante es generalmente inferior al número de ovocitos con los que se ha iniciado el proceso.

La medicación para el método ROPAE tiene tres funciones: estimular la ovulación de la madre donante, garantizar la maduración de los ovocitos y preparar el útero de la madre gestante para la implantación y el desarrollo del embrión.

Antes de la medicación en FIV: estudio personalizado de la paciente

La medicación es individualizada para cada paciente, ya que el tipo de respuesta depende de diversos factores como: la edad de la mujer, el funcionamiento de su ovario y/o sus niveles hormonales basales.

Así mismo, dos pacientes que estén recibiendo la misma dosis de Gonadotropinas no tienen por qué tener exactamente la misma respuesta. En una primera fase del tratamiento, debemos hacernos con el control absoluto del ciclo para evitar así las ovulaciones espontáneas por parte de la paciente, para lo cual tenemos dos opciones:

Empleamos un análogo de la hormona hipotalámica GnRH que se encarga de regular la liberación de las hormonas de la ovulación. Con este análogo engañamos a la hipófisis y esta deja de segregar las hormonas de la ovulación, con lo que el ovario funcionará solo con las hormonas que nosotros le administremos (gonadotropinas) y no con las que de forma natural segregaría la hipófisis.

La supresión de los picos endógenos de LH que desencadenarían la ovulación a partir de la introducción de los antagonistas de la GnRH, la realizamos una vez la paciente está estimulándose con gonadotropinas, sin necesidad de comenzar el tratamiento en la fase lútea del ciclo previo.

La elección del uso de agonistas o antagonistas, para el ciclo de tratamiento, le corresponde al médico, que la adecuará individualmente a cada paciente.

Medicación para la Estimulación ovárica

Como de forma natural solo llega un ovocito al momento de la ovulación, a pesar de que son varios los candidatos en cada ciclo, se emplea medicación para ovular, lo que incrementa el número de ovocitos maduros, que son los que más adelante podrán ser ovulados, mejorando así las probabilidades de gestación.

La estimulación ovárica natural se basa en la acción hormonal de las proteínas que intervienen de forma natural en el control del ciclo ovárico. Cuando se modifican las dosis que se encuentran de forma fisiológica, se hace posible la estimulación de los ovarios y se aumenta el número de ovocitos que maduran en un mismo ciclo (normalmente entre 10-12 por ciclo).

¿Cómo se administra la medicación en FIV durante un ciclo de ovulación?

En un ejemplo de ciclo, el inicio tiene lugar el día 21 del ciclo anterior, momento en el que empieza la administración del análogo de la GnRH para reclutar un mayor número de folículos que se desarrollarán en el ciclo siguiente y para suprimir la producción endógena de hormonas en el mismo ciclo. A partir de que ello ocurra, el desarrollo ovárico solo dependerá de la administración exógena de la FSH, que deberá realizarse en la dosis prescrita por el especialista.

El segundo día de menstruación se realiza un control de los niveles de estradiol para comprobar que estos son basales, y así poder iniciar la administración de la FSH. La FSH consigue, de forma controlada, estimular el crecimiento de los folículos hasta que alcanzan el tamaño adecuado para inducir la ovulación.

Se administra la hCG el día 12 y, unas 36 horas después, se aspiran los ovocitos (punción folicular) para ser fecundados en el laboratorio de FIV. A partir de este momento se mantienen en cultivo para conseguir el desarrollo embrionario hasta el día en que se realiza la transferencia de los embriones con mayor potencial de implantación en el útero de la madre gestante.

En caso de que se utilicen antagonistas de GnRH, el tratamiento comienza en el 2º-3º día de ciclo con la estimulación ovárica con FSH y, a partir de un momento concreto en el que existe peligro de que se desencadene una ovulación espontánea, se añaden los antagonistas de la GnRH, que evitan que se produzca un pico de LH Endógeno y nos permiten llevar el control del ciclo hasta el momento de desencadenar la ovulación.

Seguimiento y monitorización del tratamiento para ovular

La medicación se administra mediante inyecciones intramusculares o subcutáneas y precisa de una continua monitorización de la respuesta de la paciente al tratamiento.

Este seguimiento se realiza mediante ecografías transvaginales, en las que se controla el crecimiento de los folículos (globos de líquido en el ovario donde madura el ovocito) y mediante determinaciones seriadas de la producción de la hormona Estradiol (hormona que se produce en el folículo y que va aumentando a medida que estos se van desarrollando). En base al resultado de estos dos parámetros se va regulando las dosis de gonadotropinas que debe recibir la paciente.

Con el control ecográfico y hormonal determinamos el momento exacto del desarrollo de los folículos y cuándo deben ser aspirados (lo que se denomina punción folicular) en el quirófano, para llevar a cabo la Fecundación In Vitro. La punción y aspiración de los folículos deben realizarse antes de que se produzca la ovulación ya que, de no ser así, el ovocito es capturado por las trompas y ya no es posible acceder a él.

Medicación para la maduración de ovocitos y su aspiración folicular

Además de para conseguir una mayor cantidad de ovocitos, la inducción de la ovulación es necesaria para que estos acaben de madurar completamente. Por esta razón, se administra una dosis de HCG(hormona que, por su similitud con la Hormona que desencadena la ovulación de forma natural, consigue el mismo efecto en las mujeres estimuladas artificialmente) o un bolo de GnRHa (que provoca un pico de LH y FSH), unas 36 horas antes de programar la aspiración folicular.

Los ovocitos aspirados son fecundados en el laboratorio y transferidos el día correspondiente a la madre gestante. Si el embrión implanta y, por tanto, se consigue el embarazo, es posible detectarlo mediante la determinación de la beta-hCG. La beta-hCG es una hormona secretada por el propio embrión, de forma que si está presente en sangre u orina no hay duda de que algún embrión ha implantado en el útero.

Una semana después de detectar la producción de beta-hCG, es posible visualizar el saco embrionario mediante ecografía vaginal. La función de la beta-hCG en un ciclo natural es estimular a las células del folículo ovárico (que por la serie de cambios morfológicos y bioquímicos que tiene lugar poco antes de la ovulación ahora se llama cuerpo lúteo), para que continúen secretando progesterona y permitiendo el mantenimiento del embarazo hasta que laPlacenta se desarrolle lo suficiente y asuma esta función.

Progesterona: tratamiento para la implantación

Producida por el cuerpo lúteo, la progesterona es la hormona necesaria para preparar un endometrio receptivo que facilite la adhesión y penetración del embrión al mismo. Por ello a la madre gestante debe introducirse la progesterona via vaginal. Además, la progesterona mantendrá el ambiente uterino adecuado para el desarrollo y crecimiento del feto hasta el momento del nacimiento. Por ello también se la conoce como la hormona del embarazo.

La madre gestante iniciará el tratamiento de progesterona cuando se inicia la fase lútea, es decir, después de desencadenar la ovulación en la madre que aporta el óvulo. Éste es el único momento diferente de una FIV tradicional. El suministro de progesterona se mantiene hasta conocer el resultado de la prueba de embarazo. Si se consigue la gestación, se continúa el suplemento de progesterona hasta que se visualizan el saco embrionario y el embrión con latido cardíaco.

A diferencia de una fecundación in vitro tradicional, donde la misma mujer recibe de nuevo el óvulo fecundado. En el caso del Método ROPA, la mujer gestante no ha sido sometida a una hormonación ni  aspiración folicular, con lo que su útero se encuentra en mejores condiciones para la implantación. Un aporte exógeno de progesterona la prepara para la segunda parte del ciclo: la fase lútea.

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