Café entre miopes

cafe madre lesbiana

por Àgatha Estera

Cuando nuestros mellizos cumplieron el año, empezamos a llevarlos a clases de natación. Fue la primera vez que empezamos a entablar una relación con otras madres, más allá de las del parvulario. Un día Enric se puso enfermo y mi mujer se quedó en casa con él. Cuando llegamos al vestuario, otras dos madres con las que coincidíamos en el vestuario me preguntaron por él. «Está enfermo»,  contesté, y seguimos vistiendo a los cachorros.

Pero la historia continuo minutos más tarde en la cafeteria, mientras los niños chapoteaban en la piscina con las monitoras. Las dos madres se sentaron en mi mesa, donde yo intentaba disfrutar del diario, con la calma y tranquilidad de una soledad buscada.

Madre A: Enric está enfermo… ¿Así que tu eres la tia?

Yo: Soy la otra madre.

Madre B: Los niños son mellizos.

Yo: Enric y Arnau son mellizos y tienen dos madres.

Una auténtica conversación de besugos. La madre A empieza a reír bajito y de forma algo histérica, mientras dice «ah, bien, claro», dándose cuenta de su metedura de pata. Mientras la madre B me mira con cara de complicidad. Nosotras no le habíamos explicado nada, ella solita lo había deducido.

Hubo unos meses, cuando eran bebés, en que dudaba si tatuar a los niños con una bandera LGTB para evitar malentendidos, aunque creo que tampoco hubiese sido una gran solución, porque las lesbianas somos sus madres. Y siempre hay alguien que confunde la bandera del orgullo con la bandera italiana de PACE.

El sábado siguiente al malentendido, volvimos a coincidir las cuatro madres. Supimos que la madre A es la madre de Carla y que la madre B es la madre de Judith. Aquel día, a simple vista, diríamos que los padres de Carla y de Judith estaban en algún otro lugar, pero como nosotras también somos miopes, no nos atrevimos a preguntar, por vergüenza a equivocarnos.

Ahora que ya hace años del incidente, sabemos que el padre de Carla también es mellizo y que su hermano es gay. Al papa de Judith lo hemos visto un par de veces, pero sabemos poco más. Bueno, hemos oído a menudo las quejas de su madre porque el papa no se levanta por la noche. Algo, que alguna noche, me es muy familiar….

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