¿Existe la infertilidad psicológica en pareja de mujeres?

infertilidad psicológica en pareja de mujeres

Pasar por un tratamiento de infertilidad implica el mismo estrés que un cambio de trabajo, una mudanza o la muerte de una persona querida. De hecho es una de las situaciones más estresantes por las que se puede pasar en la vida.

Hay que tener en cuenta que en el momento que una pareja de mujeres decidimos ir a una primera consulta a la clínica de reproducción asistida, ya hace tiempo que hemos decidido que queremos ser madres. Y nuestras ganas y expectativas, y también “las prisas” están ahí.

A priori no tenemos ningún problema de fertilidad, al menos así es como deberían tratarnos. Pero…¿y cuando llega a primera beta negativa? Afrontarnos por primera vez a un problema de fertilidad no solo es estresante sino que puede llegar a crearnos ansiedad.

¿Qué emociones se experimentan?

El temor al infertilidad es una de las emociones que más cuesta expresar. El mismo miedo nos silencia, no se quiere pronunciar la palabra. Y es algo realmente estresante.

Además, los tratamientos en sí son también son estresantes, las idas y venidas al centro de reproducción asistida, la medicación, los compromisos laborales propios o de la pareja, la incertidumbre frente los resultados etc. Pueden desencadenar ansiedad y/o depresión.

Incluso mujeres con un buen ajuste emocional sufren estos trastornos durante el tratamiento, llegando a no reconocerse a sí mismo, evitando situaciones de relación social y familiar de la que antes disfrutaban o abandonando actividades que hasta ese momento eran placenteras.

¿Afecta al propio tratamiento?

Desde el momento que existe ese deseo frustrado de maternidad, se pueden desarrollar sentimientos negativos que afecten al tratamiento mismo. Como mujeres existen factores sociales y educacionales que pueden afectarnos, como la culpabilidad por haber retrasado la maternidad, el miedo a no estar cumpliendo con la función más básica del ser humano, etc. Podemos hablar entonces de infertilidad psicológica.  Son aquellos casos que médicamente se conocen como “infertilidad de origen desconocido”, no existe una razón médica que pueda explicar porqué ese embrión no acaba de implantarse. Podría decirse que la propia mujer “bloquea” su cuerpo contra el embarazo.

¿Cómo se puede abordar?

Psicólogos especialistas en reproducción asistida realizan una valoración de la situación personal: “como me afecta”, “qué riesgos hay” y en segundo lugar, analizamos que recursos tenemos para hacer frente a esta situación, son lo que se conoce como estrategias de afrontamiento: “qué hago?” “ Cómo lo hago”?

Es importante también separar lo que es el entorno familiar y laboral, del proceso en sí. Muchas personas se sienten presionadas o se autopresionan ante las expectativas de los demás: los “futuros abuelos”, los compañeros de trabajo, etc.

Es importante separar esta presión “emocional” de lo que está pasando realmente a nivel del tratamiento. Un negativo ahora, no significa un negativo en el futuro.

¿Cómo conseguir que el tratamiento no centre mi vida?

El tratamiento tiene que encajar en tu vida, no puedes parar tu vida y dedicarte enteramente al tratamiento, porque el tratamiento conlleva incertidumbre. Es cierto que no todos los tratamientos en todos los casos acaban con un niño nacido en casa, pero también es cierto que en determinados casos es insistir. Y este desgaste es un alto precio.

De hecho la principal causa de abandono de los tratamientos es por cansancio psicológico. No por causas físicas ni económicas. La gente abandona porque no puede mas: “no puedo más con el carrusel emocional que supone un tratamiento: empiezo, me ilusiono, viene el negativo, me hundo”. Con el apoyo psicológico, conseguirás que este carrusel sea más llevadero, porque sabemos que al final, quien persiste triunfa.

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