10 preguntas prohibidas a una madre lesbiana

por Marta Ferrer

10 preguntas prohibidas a una madre lesbiana

Cuando mi pareja y yo empezamos a decir a nuestros amigos y familia que íbamos a tener un bebé, todos estaban contentos y felices por nosotras. Éramos la única pareja del mismo sexo en nuestra extensa familia y en nuestro círculo cercano de amigos, como acostumbra a pasar en estos casos, así que todos tenían muchas preguntas.

Aunque nos hicieron preguntas muy interesantes y reflexivas sobre nuestra futura familia, también escuchamos algunas que nos incomodaron un poco. He aquí las 10 preguntas prohibidas a una madre lesbiana, que espero no tener que responder nunca más, y las razones del porqué.

  1.       ¿Cuál de vosotras es la madre?

¡Las dos lo somos! Las dos somos mujeres y además madres, y, más que eso, tenemos las mismas responsabilidades en cuanto a la seguridad, la educación y el bienestar de nuestro hijo.

En nuestro caso, mi pareja y yo llevábamos ya cuatro años jutnas antes de tener a nuestro hijo. Queríamos tener un bebé juntas. Juntas habíamos soñado sobre cómo sería nuestro bebé, cómo querríamos criarlo, y qué nos gustaría enseñarle. Estábamos las dos en la habitación el día que nació, las dos firmamos su certificado de nacimiento, y las dos estamos comprometidas con él el resto de nuestras vidas.

  1.       ¿Quién es la madre biológica?

Ésta es una pregunta un poco distinta, y, en cierto modo, es correcta. Pero no preguntes sobre la madre biológica porque puede ser fruto del método ROPA, o el niño puede ser adoptado.

La pregunta está también fuera de los límites porque puede implicar una cierta calidad de la maternidad: que la madre que dio a luz es “más madre”. Y no es así.

  1.       ¿De dónde ha salido el esperma?

Obviamente, ninguna pareja de lesbianas es tan ilusa de pensar que la gente asuma que hicieron el bebé juntas. Si hay un embarazo, sin duda hay espermatozoides involucrados, y no provienen de una de las madres. Pero incluso aunque seas muy cercano a la pareja, ese es un tema muy personal. ¿Les preguntas a tus amigas si el esperma con el que concebio a sus hijos era de su pareja o marido? 

  1.       ¿Está el padre en la vida de tu hijo?

Bueno, esta respuesta es sencilla, somos una familia de dos madres. Si fuesemos una pareja de hombre y mujer, a nadie se le ocurriria preguntar si el “padre biológico” o “el donante de semen” está en la vida del hijo. En ese caso,  tendríamos claro quién es el papá. Creo que es lo mismo con las parejas de lesbianas: hacemos una distinción estricta entre un donante y un padre. Te recomiendo leer el post “No es el padre, es el donante”

  1.       ¿Qué sabes sobre el donante de esperma?

A menos que el hijo haya sido concebido fuera de España, esta pregunta no procede, que diria el juez. La donación de esperma en nuestro país es anónima, así que de nuestro generoso donante sólo tenemos un numero de referencia. Confiamos en las pruebas médicas y psicológicas a las que se someten los hombres que entran en el programa de donación de espermatozoides. 

Cuando estoy de humor respondo: “le gusta la música, tiene un coeficiente superior a la media, no se droga, no bebe y  le gustan las mujeres, vaya se parece mucho a mi”.

  1.       ¿Tu hijo no se confunde al llamarte?

Esta es, en realidad, una buena pregunta, pero hay mejores maneras de hacerla. Qué tal, “¿Cómo os llama?” Cuando nuestro hijo nació, decidimos nosotras cómo nos gustaría que nos llamara. Yo decidí “mamá” y mi mujer, “mami”. Así, que a fuerza de repetirlo desde el primer día, así es como nos llama. Y tiene muy claro que somos dos madres, dos figuras muy distintas. 

  1.       ¿Tu hijo no echa de menos hacer cosas de padre e hijo, como jugar a pelota o usar herramientas?

Tratamos de exponer a nuestro hijo a tantas cosas como podemos, lo cual incluye actividades que cumplen el estereotipo masculino, pero nuestro hijo conduce sus intereses en la dirección que prefiere. Le gusta el fútbol, pero también juega con la cocinita que le pidió y trajo Papa Noel.  

La verdadera pregunta que quiere hacer es:  ¿va a salir perdiendo por no tener un hombre en casa o un referente masculino? No lo sé. Podría, pero no creo que la culpa sea porque tiene a dos mujeres. Tenemos amigos hombres que son muy gentiles, y tan dulces hablando y tan completamente desinteresados en todo lo referente a estereotipos masculinos, pero no por eso son “menos hombres”. Hay una amplia gama de masculinidad, así como una amplia gama de feminidad, y las dos a menudo se cruzan para jugar a pelota y usar herramientas juntos.

  1.       ¿Qué escribiste debajo de “Padre” en el certificado de nacimiento de tu hijo?

Esto también podría ir en el archivo de “no es asunto tuyo ni de nadie”, pero entiendo que la gente es curiosa (yo también lo sería, a decir verdad).

Por suerte, en España, con la aprobación del matrimonio homosexual se tuvieron que modificar también algunas normas de los registros civiles, entre ellas, la inscripción de los nacimientos. En el certificado aparecen nuestros nombres como progenitor A y progenitor B. Lástima que en el colegio y en muchas entidades que trabajan con niños y familias no hayan adaptado todavía sus formularios. ¿Sabes que hay quién ni se lo había planteado? Préparaos para reivindicarlo 😉

  1.       ¿Es adoptado o de aquí?

Creo que esta pregunta es más divertida que ninguna otra, pero no si está hecha delante de mi hijo. Cuando la gente pregunta esto a parejas del mismo sexo es porque asume que el niño ha sido adoptado.

Nuestro hijo se parece a mi pareja, ella le dió a luz. Quizás no se parezca a mí, pero sigue siendo de “aquí”. Incluso si un niño es de distinta raza o etnia que una (o las dos) de las madres, no significa que esté adoptado de otro país o estado. E incluso si está adoptado, sigue siendo parte de nuestra familia, una familia catalana, lo que hace que la pregunta sea irrelevante. Esto no ayuda a que el sentido de pertenencia del niño, que un extraño le recuerde que no se parece a su familia.

  1.   ¿Te preocupa que sufra bullying  tu hijo porque tú eres lesbiana?

Algunas madres se preocupan  y otras no, dependiendo, en parte, del lugar  donde viven. Mi pareja y yo no estamos preocupadas porque molesten a nuestro hijo por nuestra orientación sexual sino por todas las cosas por las que los niños pueden burlarse. Los niños pueden ser muy crueles. Es hijo de dos madres, pero eso es tan sólo un detalle sobre él. Es más, nos preocupa también que no sea él quién haga bullying a otro niño porque sea patoso o no lea bien. No señalemos a la víctima del bullying, señalemos a quien lo practica.

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