Cómo aguantar emocionalmente el tratamiento de reproducción

Cómo aguantar emocionalmente el tratamiento de reproducción

De buen inicio, ya sabemos que la vía más rápida para ser madres es la reproducción asistida. A priori, no tenemos ningún problema de fertilidad, así que empezamos llenas de optimismo y confianza, hasta que la realidad nos diga lo contrario.

Sin embargo, cuando se suceden los intentos, y el embarazo no llega, empezamos a temer la infertilidad.  La dificultad de tener hijos cuando existe un fuerte deseo de tenerlos es una de las situaciones más difíciles a las que enfrentarse. El nivel de estrés y desajuste emocional que experimentamos las mujeres que pasamos por esta situación puede llegar a ser muy alto.

La primera consecuencia del tratamiento de reproducción es el estrés. “Es equiparable a una enfermedad cardíaca grave o el estrés que pasan los pacientes en procesos oncológicos. Hay que tener en cuenta que cuando una persona o pareja viene a un centro de reproducción asistida, su “deseo” no nació ayer, sino que tiene un bagaje“, explica la Dra. Montse Roca, psicologa especialista en reproducción asistida en CRA Clínica Sagrada Familia.

En nuestro caso, las parejas de mujeres nos afrontamos por primera vez  a una posible infertilidad: “¿y si yo no puedo tener hijos?”. Y este temor es una de las emociones más difíciles de expresar. El mismo miedo nos silencia, no se quiere pronunciar la palabra. Y es algo realmente estresante.

Incluso mujeres con un buen ajuste emocional sufren estos trastornos durante el tratamiento, llegando a no reconocerse a sí mismo, evitando situaciones de relación social y familiar de la que antes disfrutaban o abandonando actividades que hasta ese momento eran placenteras“, puntualiza la Dra. Roca.

Cómo abordar la situación

Los centros de reproducción asistida ofrecen soporte psicológico a las personas que están en tratamiento, y otras técnicas como la acupuntura. En esta situación, un especialista nos puede ayudar a situarnos, a ver cómo nos afecta, qué riesgos reales hay, y descubrir los recursos que tenemos para hacer frente a la situación. Te ayudará a crear tu propia estrategia de afrontación: “qué hago?” “ Cómo lo hago”?

¿Cómo hablo sobre el tema con la familia, amigos o en el trabajo? ¿Cómo evito la presión o auto presión social en determinadas situaciones o las expectativas de terceros?

Resuelve tus miedos

En el caso de parejas de mujeres, existe también el deseo o no de la madre no gestante a ser madre gestante y su vincluación con el futuro bebé. Hablar con una tercera persona u otras parejas que hayan pasado por vuestra situación os ayudará  a trabajar esos miedos. Es importante que si acudís a un profesional, éste tenga experiencia en pareja de mujeres, para que entienda bien vuestra situación.

En cualquier caso, uno de los principales  temas a resolver es la aceptación de la propia situación familiar: seremos dos madres, compartiremos la maternidad. Si todavía no has salido del armario en tu entorno más próximo, ahora es el momento, porque una vez embarazadas, empezarán las preguntas. Y cuando el bebé haya nacido, estaréis continuamente saliendo del armario, queráis o no.

Es importante separar esta presión “emocional” de lo que está pasando realmente a nivel del tratamiento. Un negativo ahora, no significa un negativo en el futuro.

Tu vida es mucho más

El tratamiento tiene que encajar en tu vida, no puedes parar tu vida y dedicarte enteramente al tratamiento, porque el tratamiento conlleva incertidumbre. Es cierto que no todos los tratamientos en todos los casos acaban con un niño nacido en casa, pero también es cierto que en determinados casos el éxito radica en insistir.

De hecho la principal causa de abandono de los tratamientos es por cansancio psicológico. No por causas físicas ni económicas. La gente abandona porque no puede mas: “no puedo más con el carrusel emocional que supone un tratamiento: empiezo, me ilusiono, viene el negativo, me hundo”. Y este desgaste tiene un alto precio, a nivel físico, personal y de pareja. Pero con el apoyo emocional adecuado, al final quien persiste triunfa.